viernes, 16 de mayo de 2014

Enrique Díaz de León

ENRIQUE DIAZ DE LEON (1893-1937)Política y promoción cultural Nació el 8 de septiembre de 1893 y murió el 28 de diciembre de 1937. Fue destacado intelectual y político, fundador y primer rector de la Universidad de Guadalajara, presidente del Consejo Nacional de la Educación Superior y de la Investigación Científica. Paladín de la reforma universitaria y del establecimiento de la escuela socialista, el gobierno de Francia le concedió las palmas académicas. Catedrático, diputado, director de la Escuela preparatoria de Jalisco y de Escuela Politécnica , a los 30 años fue una figura relevante en Jalisco,Vivió en el barrio de la Capilla de Jesús.En abril de 1921 se hace cargo de la dirección de la Biblioteca Pública del Estado. No permaneció mucho en ese cargo, ya que en agosto del mismo año renuncia. Se iniciaba la lucha política que iba a convertir en gobernador a uno de los "bohemios", a don José Guadalupe Zuno Hernández; y Díaz de León no podía estar al margen de una corriente renovadora. A finales de noviembre de 1922 el voto popular del cuarto distrito, el de Tlaquepaque, lo convertía en su representante ante el Congreso del Estado. El hombre inquieto que desarrolló siempre una febril actividad pues a los 31 años es ya una relevante figura en Jalisco. 

Agustin de la Rosa


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Nació a las 10:00 de la noche del 30 de Noviembre de 1824 para ser bautizado casi de inmediato, al día siguiente. Su nombre resulta un tanto hostil para los oídos modernos: José Silvestre Juan Nepomuceno Agustín De la Rosa y Serrano. Fue con ese apelativo que fungió en el seminario como instructor en las materias de lengua latina, griega, náhuatl (los cronistas llaman a esta “mexicana”), filosofía y teología, entre otras. 

Tres generaciones debieron sus estudios al Padre Rositas, como afectuosamente era conocido. La suya fue una vida de servicio para los huérfanos con lo cuales vivía en su propia casa (“sus fieras” las llamaba), de activismo intelectual a través de sus periódicos, pero sobre todo al retiro intelectual. Es en cierta forma, como lo define el físico Durruty Jesús de Alba de la Universidad de Guadalajara: “Un sabio olvidado”. 

Se doctoró en Teología un 19 de marzo de 1850 en la Real Universidad Literaria de Guadalajara. Según escribe Aurea Zafra Oropeza en el exhaustivo análisis del Padre de la Rosa y su contemporáneo, Agustín Rivera: “Su prelado quiso llevarlo en calidad de teólogo consultor al Concilio Vaticano y el general don Porfirio Díaz, le ofreció la cátedra de la Lengua mexicana de la Escuela Nacional Preparatoria, pero su extremada modestia le llevó a renunciar a ambos cargos honoríficos”. 

Este moderado hombre de apariencia desgarbada no sólo fue uno de los primeros promotores de la astronomía del México independiente, sino que publicó uno de los primeros libros sobre esta materia en 1853. Lo llamó Adiciones a las lecciones de astronomía, según de Alba “muy probablemente sea el primero dedicado a la enseñanza de la astrofísica a nivel mundial”. 

Escribió tratados en teología, mitología, del alma humana, de las pasiones, de las virtudes y de la luz (sería interesante echarle un ojo a este último). También editó los Elementos de trigonometría plana y esférica con aplicaciones a la astronomía en 1868

jueves, 15 de mayo de 2014

Dr. Atl: Paisajista y escritor

Paisajista y escritor
Una de sus múltiples aficiones era el estudio de los volcanes. Como paisajista, dedicó una cantidad importante de su obra a la representación de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl desde diversas locaciones y fácilmente visibles por aquélla época, desde la Ciudad de México. Se le atribuye el diseño del telón de cristal opalesence elaborado por la casa Tiffany de Nueva York, para el escenario de la sala de conciertos del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, inaugurado en 1934. Incluso él aseguró tal hecho, pero no ha sido comprobado.

También escribió el libro Cómo nace y crece un volcán. El Paricutín. Cuenta sus experiencias al presenciar la erupción del Paricutín (en el estado de Michoacán) ilustrado con pinturas y dibujos de su autoría, en 1943. El Dr. Atl fue un pintor paisajista que se puede considerar heredero y sucesor de José María Velasco quien fue su maestro. A sus últimas series pictóricas las llamó "aeropaisaje", ya que hacía sus registros desde un helicóptero. Tuvo una relación romántica muy intensa con Carmen Mondragón, o Nahui Ollin, seudónimo con el que él mismo la bautizó. El Dr. Atl siempre se responsabilizó de ella y la ayudaba mediante el pago de una pensión.5 Pasajes de esta relación tormentosa son narrados por él mismo en su autobiografía: Gentes profanas en el convento publicada en 1950.

Se le reconoce también la creación de pinturas especiales con las que pintaba, llamadas Atl Colours (pasteles grasos). Es curioso que algunas falsificaciones de la obra del Dr. Atl, a pesar de ser hechas con Atlcolors, se hagan sobre masonites y los fechen para mediados de los años 20, cuando aún no existía este material. El Dr. Atl llegó a pintar sobre celotex.6

Igualmente practicante de la escritura, su obra literaria abarca, entre otros títulos, tres volúmenes de cuentos titulados Cuentos de todos colores. También escribió una autobiografía: Gentes Profanas en el Convento, publicada en 1950, y otros libros y artículos sobre temas nacionales, de diverso orden.

Ingresó a El Colegio Nacional el 6 de noviembre de 1950, sin embargo renunció al nombramiento el 5 de julio de 1951.7 El Senado de la República lo condecoró en 1956 con la Medalla Belisario Domínguez.8 Por su desempeño en Bellas Artes, ganó el Premio Nacional de Bellas Artes en 1958.9 Murió en la Ciudad de México el 15 de agosto de 1964 todavía en plena actividad artística, a pesar de haber perdido una pierna, como consecuencia de un accidente sufrido en una de sus expediciones al Paricutín. Fue sepultado en la Rotonda de las Personas Ilustres.
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Dr. Atl: Maestro y expositor

Maestro y expositor
Como maestro de la Academia de San Carlos, hacia 1910 el Dr. Atl alentaba a los jóvenes estudiantes, como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y Julián Márquez a romper con las pautas tradicionales y aventurarse a crear con mayor audacia y libertad. Ese año, bajo la dictadura de Porfirio Díaz, se presentó una exposición de pintura española para celebrar el centenario de la independencia, y en respuesta, el Dr. Atl organizó otra exposición con artistas mexicanos.

El Dr. Atl volvió a México entre 1913 y 1914 y se unió a la Revolución mexicana con el bando de Venustiano Carranza. Más tarde se alió con Álvaro Obregón. El Dr. Atl comparó en cierta forma a la revolución mexicana con el socialismo bíblico, a fin de promover el crecimiento del arte, la literatura y la ciencia; terminó su actividad política apoyando abiertamente a Hitler, antes y durante la segunda guerra mundial.

Pintó un sinfín de obra en el Hotel Casino de la Selva, en Cuernavaca, Morelos, en donde vivió por muchos años apoyado por Manuel Suárez.

Dr. Atl: Estudios

Estudios
Comenzó estudiando pintura a temprana edad en la ciudad de Guadalajara. A la edad de 21 años, Murillo entró en la Escuela Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de México para completar sus estudios.

Tiempo después, Murillo obtuvo una beca otorgada a alumnos destacados por la Academia de San Carlos, para continuar sus estudios en Europa. Su área de aprendizaje se fue ampliando con el paso del tiempo. Estudió filosofía y leyes en la Universidad de Roma. Murillo también viajó a París en repetidas ocasiones para asistir a pláticas sobre pintura y dibujo impartidas por Henri Bergson. Sus fuertes intereses políticos lo hicieron colaborar con el partido socialista de Italia y trabajó algún tiempo en el periódico Avanti. En esos días fue bautizado como él mismo se daría a conocer, el Dr. Atl, que en idioma náhuatl significa agua; este seudónimo se le debe a Leopoldo Lugones. En 1915, al servicio de Venustiano Carranza, se prestó para intermediar con la Casa del Obrero Mundial para integrarlos a las fuerzas del constitucionalismo, en contra de las tropas de la División del Norte de Francisco Villa y del Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata.

En consulta con los sindicatos miembros de la Casa, y ante el rechazo de todos ellos a la firma de un pacto con Carranza, convenció a 67 miembros de la misma para viajar a Veracruz y bajo la promesa de otorgarles armas para que ellos realizaran "su" revolución social, logró que estos 67 militantes firmaran un pacto del cual se derivaron los Batallones Rojos, formado por desempleados que fueron reclutados en la ciudad de México, con la promesa de casa y sustento a sus familias en Orizaba, Veracruz.

Este hecho determinó la formación del movimiento obrero mexicano, en su vertiente corporativa, con la conformación después de la Confederación Regional Obrera Mexicana, de Napoleón Morones. Pero de esta experiencia, los firmantes del Pacto que descubrieron el engaño cuando Carranza condenó a muerte a huelguistas de la propia COM, en 1916, formaron una nueva central independiente del estado y combativa en los centros de trabajo, la Confederación General de Trabajadores, que se mantuvo autónoma hasta 1931, cuando no supo enfrentar las consecuencias de la primera Ley Federal del Trabajo, de tintes fascistas copiada del Código del Trabajo de Benito Mussolini.


Años después, el Dr. Atl se manifestará abiertamente a favor del bando nazi y decididamente antisemita, declarando su admiración por Adolf Hitler,1 por lo que vio con optimismo los primeros compases de la Segunda Guerra Mundial, cuando las victorias hitlerianas le hacían sentir próximo el fin del marxismo y del comunismo, del semitismo y del imperialismo.2 Tales postulados le llevan a colaborar con la revista Timón dirigida por José Vasconcelos y probablemente financiada por la embajada alemana, que acabaría siendo prohibida por el gobierno mexicano a causa de sus inclinaciones nazis.

Luis Barragan Morfín: 1976 a 1980

En 1976 recibió el premio Nacional de Artes, e ingresa como miembro del American Institute of Architects; en 1984 fue nombrado miembro honorario de la American Academy and Institute of Arts and Letters, de la ciudad de Nueva York; durante ese año, la Universidad de Guadalajara le otorgó el título de Doctor Honoris Causa; en 1985 recibió el premio anual de Arquitectura Jalisco. 


En 1980, Luis Barragán fue distinguido por el premio Pritzker, establecido por la fundación Hyatt para honrar en vida al arquitecto cuyo trabajo demuestre talento, visión y compromiso, y que haya contribuido significativamente a la humanidad en la creación del entorno a través de la arquitectura. Esta distinción ha sido considerada como una especie de Premio Nobel en este campo. Luis Barragán, murió el 22 de Noviembre de 1988 en la ciudad de México, sus restos envueltos con la bandera nacional, descansaron por dos horas en el vestíbulo principal del Instituto Nacional de Bellas Artes.
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Luis Barragan Morfín: 1930 a 1950

En 1930 viajó a Estados Unidos con su padre, quien falleció en el trayecto. Obligado por esta circunstancia, se hizo cargo de los negocios familiares en Guadalajara. Entre 1931 y 1932 realizó un segundo viaje por Europa. Viajó también por África del norte, donde quedo impresionado con la arquitectura mediterránea y árabe. Con las construcciones de Marruecos, retomo los interiores en penumbras, los juegos de luz propiciados por las ventanas pequeñas y la integración de la construcción al paisaje. Vista en perspectiva, la obra de Luis Barragán, va dirigida a cuidar y proteger la calidad de vida del hombre, ante los inconvenientes de la sociedad moderna y las grandes ciudades. Una casa es un refugio y por eso se opuso radicalmente a los grandes ventanales que estuvieron tan de moda cuando él concibió su estilo. La sensación de protección lo llevó a adoptar la pared y el muro como elemento básico de construcción.

Cuando se trasladó a vivir a la ciudad de México trabajó primero intensamente, en lo que el llamo su etapa "comercial", para después retirarse y empezar a crear las grandes obras de su madurez y desarrollar sus primeros jardines. En 1945 se asoció con José Bustamante para desarrollar el proyecto de planificación y urbanización del fraccionamiento Jardines del Pedregal de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Le impresionó la belleza del paisaje volcánico y concibió jardines y espacios habitables que se fundieran con la belleza de ese lugar. El resultado fue una innovación en la arquitectura de paisaje.



Luis Barragán fue un hombre de contemplación y de silencio, hombre de espacios y de luces, este virtuoso de un arte sin palabras fue siempre un hombre de libros. Destaca de su personalidad la generosidad para con sus amigos y para con la gente, era generoso y desprendido. En las casas que construyó para sus amigos Efraín González Luna y José Arreola Adame (1929-1931), la biblioteca es un lugar de privilegio. Pero sobre todo en la suya propia, en la casa que él diseñó para sí en la plenitud de su madurez creativa. Tuvo también relación con José Clemente Orozco, mientras este vivía en Nueva York y con quien pasó unos meses, allí conoció arquitectos realmente vanguardistas como Federico Kiesler. Su arquitectura esta influenciada también por amigos, como Ignacio Díaz Morales, Jesús Reyes Ferreira, Mathias Goeritz, Ferdinan Bac y Kiesler. En 1951 conoció a Richard Neutra, con quien estableció una buena relación. A pesar de tener grandes amigos arquitectos, no compartía con ellos todo su tiempo de ocio, sino también con pintores, poetas, escultores y conocedores de la danza como Carlos Pellicer, Jesús Reyes Ferreira y Miguel Covarrubias, sus devotos amigos. 

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Construyó dos iglesias con sus respectivas plazuelas frontales, una de ellas en un poblado cerca de Corrales y un quiosco de madera en la plaza de Chapala. Construyó también la capilla de Tlalpan. Fue una donación suya para la orden de las Capuchinas Sacramentarias del Purísimo Corazón de María, utilizó por primera vez el prisma triangular y el color naranja en una iglesia. Entre 1955 y 1957 realizó el fraccionamiento jardines del Bosque en Guadalajara, y este último año recibió el encargo de diseñar el símbolo del fraccionamiento de Ciudad Satélite. Ahí plasmo la idea de construir unas torres inspiradas en el templo de San Gimignano, de Italia. En esta obra colaboró el escultor Mathías Goeritz, y utilizó nuevamente la forma del prisma triangular. Luis Barragán legó una abundante y valiosa producción arquitectónica en los campos del diseño y la construcción de un intenso y profundo contenido humano, de fuerza vital, de amor, a la mano de obra artesanal, de austeridad y misticismo, su obra posee características expresivas de un estilo personal inconfundible y de una regionalidad magistralmente lograda, que hacen de su autor el máximo exponente de la arquitectura contemporánea mexicana. 

Luis Barragan Morfín:1919 a 1941

Entre 1919 y 1923 estudió en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara, donde conoció y entablo una profunda y perdurable amistad, con personajes como Rafael Urzúa y Pedro Castellanos. Su interés por la arquitectura, según afirmaba él mismo, había nacido fundamentalmente de la influencia del arquitecto Agustín Basave, uno de sus maestros. El 3 de diciembre de 1923, Luis Barragán se graduó de ingeniero civil, sin embargo, un viaje al extranjero y algunos cambios en la Escuela, impidieron que recibiera el titulo de arquitecto, aún cuando había cursado las materias suplementarias que la escuela ofrecía para obtener ese título.


Entre 1924 y 1925 viajó por Francia y España donde conoció los planeamientos urbanísticos y arquitectónicos de la época. Entró en contacto con el arte europeo, visitó la exposición de las Artes Decorativas de París, de la cual surge el llamado Art Déco, estilo que recreó cuando participó en la construcción del Parque Revolución de Guadalajara. En ese viaje conoció a Stravinsky, Diaghilev, Le Corbusier y Picasso. Leyó a Marcel Prous y a Tolstoi, visito museos y ciudades. Hizo un descubrimiento que definiría su vocación de "jardinero" como la llamaba él: los jardines de Ferdinan Bac, en Les Colombiers. En su visita a la Alambra de Granada, reconoció rasgos de la arquitectura mexicana como los muros altos, las ventanas pequeñas, los jardines interiores y las casa orientadas hacia adentro. Este viaje a Europa fue muy importante para Luis Barragán, a su regreso a Guadalajara construyó algunas residencias ya con la marca de su estilo, como las casa de Efraín González Luna (1928), de Enrique Aguilar (1928) y de G. Cristo (1929), entre otras. En 1941 realizó su primer jardín en la ciudad de México, donde aprovecho un terreno en desniveles, para construir plataformas y compartimentos estilo Generalife.

José Clemente Orozco: Prometeo (1944)

Prometeo (1944)

Se interesó por el arte barroco y, desde entonces, puede observarse cierta influencia de estas obras en sus posteriores realizaciones, sobre todo en la organización compositiva de los grupos humanos, en la que son evidentes las grandes diagonales, así como en la utilización de los teatrales efectos del claroscuro, que descubrió al estudiar las obras de Velázquez y Caravaggio, que le permitió conseguir en sus creaciones un poderoso efecto dramático del que hasta entonces carecía, gracias al contraste entre luces y sombras y a las mesuradas gradaciones del negro en perspectivas aéreas.

Se dirigió luego a Inglaterra pero el carácter inglés, que le parecía "frío y poco apasionado", no le gustó en absoluto y, tras permanecer breve tiempo en París, para tomar contacto con "las últimas tendencias del momento", decidió emprender el regreso a su tierra natal. Allí inició de nuevo la realización de grandes pinturas murales para los edificios públicos.

Con la clara voluntad de ser un intérprete plástico de la Revolución, José Clemente Orozco puso en pie una obra monumental, profundamente dramática por su contenido y sus temas referidos a los acontecimientos históricos, sociales y políticos que había vivido el país, contemplado siempre desde el desencanto y desde una perspectiva de izquierdas, extremadamente crítica, pero también por su estilo y su forma, por el trazo, la paleta y la composición de sus pinturas, puestas al servicio de una expresividad violenta y desgarradora.



Su obra podría enmarcarse en un realismo ferozmente expresionista, fruto tal vez de su contacto con las vanguardias parisinas, a pesar de su consciente rechazo de las influencias estéticas del Viejo Mundo; el suyo es un expresionismo que se manifiesta en grandes composiciones, las cuales, por su rigor geométrico y el hieratismo de sus robustos personajes, nos hacen pensar, hasta cierto punto, en algunos ejemplos de la escultura precolombina. Hay que recordar al respecto que Orozco, Rivera y Siqueiros, el "grupo de los tres" como les gustaba llamarse, defendían el regreso a los orígenes, a la pureza de las formas mayas y aztecas, como principal característica de su trabajo artístico.
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Una vastísima obra monumental

Cuando, en 1945, publicó su autobiografía, el cansancio por una lucha política muchas veces traicionada, el desencanto por las experiencias vividas en los últimos años y, tal vez, también el inevitable paso de los años, se concretan en unas páginas de evidente cinismo de las que brota un aura desengañada y pesimista. Europa nunca llegó a comprenderle, porque sus inquietudes estaban muy alejadas de las preocupaciones que agitaban, en su época, al continente, y porque no entendía, tampoco, el contexto social en el que Orozco se movía.

Su gigantismo, sus llamativos colores, aquella figuración narrativa que caía, de vez en cuando, en lo anecdótico, respondían a unas necesidades objetivas, a una lucha en definitiva, que parecieron exóticas en el contexto europeo. Era un arte que pretendía servir al pueblo, ponerse al servicio de cierta interpretación de la historia, en unos murales de convincente fuerza expresiva.

Hay que poner de relieve, como muestra del trabajo y las líneas creativas del pintor, las obras que realizó, entre 1922 y 1926, para la Escuela Nacional Preparatoria de México D. F., entre las que hay un Cortés y la Malinche, cuyo tema pone de relieve un momento crucial en la historia de México, en trazos transidos de luces y sombras. De 1932 a 1934, realizó para la Biblioteca Baker del Darmouth College, Hannover, New Hampshire, Estados Unidos, una serie de seis frescos monumentales, uno de los cuales, La enseñanza libresca genera monstruos, además de aludir oscuramente a su maestro Goya, supone una sarcástica advertencia en un edificio destinado, precisamente, a albergar la biblioteca de una institución docente.

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Cortés y la Malinche

Para la Suprema Corte de Justicia de México D. F., Orozco realizó dos murales que son un compendio de las obsesiones de su vida: La justicia y Luchas proletarias, pintados durante 1940 y 1941. Por fin, en 1948 y para el Castillo de Chapultepec, en México D. F., Orozco llevó a cabo el que debía ser su último gran mural, como homenaje a uno de los políticos que, por sus orígenes indígenas y su talante liberal, más cerca estaban del artista: Benito Juárez.

Miembro fundador de El Colegio Nacional y Premio Nacional de Artes en 1946, practicó también el grabado y la litografía. Dejó, además, una abundante obra de caballete, caracterizada por la soltura de su técnica y sus pinceladas amplias y prolongadas; sus lienzos parecen a veces una sinfonía de tonos oscuros y sombríos, mientras en otras ocasiones su paleta opta por un colorido brillante y casi explosivo.

Entre sus cuadros más significativos hay que mencionar La hora del chulo, de 1913, buena muestra de su primer interés por los ambientes sórdidos de la capital; Combate, de 1920, y Cristo destruye su cruz, pintado en 1943, obra de revelador título que pone de manifiesto la actitud vital e ideológica que informó toda la vida del artista. De entre sus últimas producciones en caballete, el Museo de Arte Carrillo, en México D. F., alberga una Resurrección de Lázaro, pintada en 1947, casi al final de su vida.

En la producción de sus años postreros puede advertirse un afán innovador, un deseo de experimentar con nuevas técnicas, que se refleja en el mural La Alegoría nacional, en cuya realización utilizó fragmentos metálicos incrustados en el hormigón. Su aportación a la pintura nacional y la importancia de su figura artística decidieron al presidente Miguel Alemán ordenar que sus restos recibieran sepultura en el Panteón de los Hombres Ilustres.
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José Clemente Orozco: Embajador artístico e incansable viajero

Embajador artístico e incansable viajero

En 1928 el artista decide realizar un viaje por el extranjero. Se dirigió a Nueva York para presentar una exposición de sus Dibujos de la Revolución; inició de ese modo una actividad que le permitirá cubrir sus necesidades, pues Orozco se financia a partir de entonces gracias a sus numerosas exposiciones en distintos países. Su exposición neoyorquina tuvo un éxito notable, que fructificó dos años después, en 1930, en un encargo para realizar las decoraciones murales para el Pomona College de California, de las que merece ser destacado un grandilocuente y poderoso Prometeo; en 1931 decoró, también, la New School for Social Research de Nueva York.


Pero pese a haber roto con los moldes academicistas y a su rechazo a las innovaciones estéticas de la vieja Europa, el pintor sentía una ardiente curiosidad, un casi incontenible deseo de conocer un continente en el que habían florecido tantas civilizaciones. Los beneficios obtenidos con su trabajo en Nueva York y California le permitieron llevar a cabo el soñado viaje. Permaneció en España e Italia, dedicado a visitar museos y estudiar las obras de sus más destacados pintores.

José Clemente Orozco: Dioses del mundo moderno (1932)

Dioses del mundo moderno (1932)

Orozco consiguió dar a sus obras un cálido clima afectivo, una violencia incluso, que le valió el calificativo de "Goya mexicano", porque conseguía reflejar en el lienzo algo más que la realidad física del modelo elegido, de modo que en su pintura (especialmente la de caballete) puede captarse una oscura vibración humana a la que no son ajenas las circunstancias del modelo. Conservó este sobrenombre para dar testimonio de la Revolución Mexicana con sus caricaturas en La Vanguardia, uniéndose de ese modo a la tradición satírica inaugurada, a finales del siglo XIX, por Escalante y Villanuesa.

José Clemente Orozco: Un año decisivo

Un año decisivo

Una fecha significativa en la trayectoria pictórica de José Clemente Orozco es el año 1922. Por ese entonces se unió a Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y otros artistas para iniciar el movimiento muralista mexicano, que tan gran predicamento internacional llegó a tener y que llenó de monumentales obras las ciudades del país. De tendencia nacionalista, didáctica y popular, el movimiento pretendía poner en práctica la concepción del "arte de la calle" que los pintores defendían, poniéndolo al servicio de una ideología claramente izquierdista.

Desde el punto de vista formal, la principal característica de los colosales frescos que realizaba el grupo era su abandono de las pautas y directrices académicas, pero sin someterse a las "recetas" artísticas y a las innovaciones procedentes de Europa: sus creaciones preferían volverse hacia lo que consideraban las fuentes del arte precolombino y las raíces populares mexicanas. Los artistas crearon así un estilo que se adaptaba a la tarea que se habían asignado, a sus preocupaciones políticas y sociales y su voluntad didáctica; más tarde (junto a Rivera y Siqueiros) actuó en el Sindicato de Pintores y Escultores, decorando con vastos murales numerosos monumentos públicos y exigiendo para su trabajo, en un claro gesto que se quería ejemplarizante y reivindicativo, una remuneración equivalente al salario de cualquier obrero.

Orozco era pues un artista que optó por el "compromiso político", un artista cuyos temas referentes a la Revolución reflejan, con atormentado vigor e insuperable maestría, la tragedia y el heroísmo que llenan la historia mexicana, pero que dan fe también de una notable penetración cuando capta los tipos culturales o retrata el gran mosaico étnico de su país.

sábado, 3 de mayo de 2014

Clemente Aguirre

El infatigable creador de bandas musicales, Clemente Aguirre, nació en Ayo el Chico, Jalisco (actualmente, Ayotlán) en el año de 1828, y murió en su estado natal, en 1900.


Clemente Aguirre fue, como Higinio Ruvalcaba, un prodigio de talento que se reveló desde muy temprana edad. A los diez años ya formaba parte de la Banda Militar de su región, y a los doce, tocando con ella, recorrió la República.

Aunque su principal maestro fue J. Jesús González, a diferencia de otros músicos jaliscienses de su época, Aguirre puede considerarse un autodidacto. Su principal contribución a la música se realizó en el terreno que más conocía: la música para banda. En este terreno destacaron muchas de sus composiciones pero, de entre ellas, una ha desafiado al tiempo y es hoy una pieza indispensable en todo repertorio de marchas: "Ecos de México".

Si bien una considerable cantidad de sus composiciones no llegó a tener el contenido necesario para considerarse ejemplares, la actividad como organizador de conjuntos bien merecería la admiración por parte de sus coterráneos.

Fundó bandas en diversas poblaciones del estado de Jalisco: en La Barca y Atotonilco, por ejemplo, y consiguió crear el mejor conjunto de su época con elementos de la Escuela de Artes de Guadalajara. En 1869 organizó, en compañía de don Carlos Meneses, la Primera Sociedad Filarmónica Jalisciense. A don Clemente Aguirre se debe, también, la creación de la Banda de Música del Estado que, desde entonces, nunca ha interrumpido sus conciertos, y durante mucho tiempo fue dirigida por el ya fallecido músico, don Arturo Xavier González.

Otro dato interesante en la vida de don Clemente Aguirre fue su participación en la Batalla de La Angostura, hecho que sobresale en su agitada juventud como soldado.

José Clemente Orozco

(Zapotlán, actual Ciudad Guzmán, 1883 - México, 1949) Muralista mexicano. Unido por vínculos de afinidad ideológica y por la propia naturaleza de su trabajo artístico a las controvertidas personalidades de Rivera, Siqueiros y Tamayo, José Clemente Orozco fue uno de los creadores que, en el fértil período de entreguerras, hizo florecer el arte pictórico mexicano gracias a sus originales creaciones, marcadas por las tendencias artísticas que surgían al otro lado del Atlántico, en la vieja Europa.
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Orozco colaboró al acceso a la modernidad estética de toda Latinoamérica, aunque la afirmación tenga sólo un valor relativo y deban considerarse las peculiares características del arte que practicaba, poderosamente influido, como es natural, por la vocación pedagógica y el aliento político y social que informó el trabajo de los muralistas mexicanos. Empeñados éstos en llevar a cabo una tarea de educación de las masas populares, con objeto de incitarlas a la toma de conciencia revolucionaria y nacional, debieron buscar un lenguaje plástico directo, sencillo y poderoso, sin demasiadas concesiones al experimentalismo vanguardista.

A los veintitrés años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos para completar su formación académica, puesto que su familia había decidido que aprovechara sus innegables condiciones para el dibujo en "unos estudios que le aseguraran el porvenir y que, además, pudieran servir para administrar sus tierras", por lo que el muchacho inició la carrera de ingeniero agrónomo. El destino profesional que el entorno familiar le reservaba no satisfacía en absoluto las aspiraciones de Orozco, que muy pronto tuvo que afrontar las consecuencias de un combate interior en el que su talento artístico se rebelaba ante unos estudios que no le interesaban. Y ya en 1909 decidió consagrarse por completo a la pintura.

Durante cinco años, de 1911 a 1916, para conseguir los ingresos económicos que le permitieran dedicarse a su vocación, colaboró como caricaturista en algunas publicaciones, entre ellas El Hijo del Ahuizote y La Vanguardia, y realizó una notable serie de acuarelas ambientadas en los barrios bajos de la capital mexicana, con especial presencia de unos antros nocturnos, muchas veces sórdidos, demostrando en ambas facetas, la del caricaturista de actualidad y la del pintor, una originalidad muy influida por las tendencias expresionistas.

De esa época es, también, su primer cuadro de grandes dimensiones, Las últimas fuerzas españolas evacuando con honor el castillo de San Juan de Ulúa (1915) y su primera exposición pública, en 1916, en la librería Biblos de Ciudad de México, constituida por un centenar de pinturas, acuarelas y dibujos que, con el título de La Casa de las Lágrimas, estaban consagrados a las prostitutas y revelaban una originalidad en la concepción, una búsqueda de lo "diferente" que no excluía la compasión y optaba, decididamente, por la crítica social.


Puede hallarse en las pinturas de esta primera época una evidente conexión, aunque no una visible influencia, con las del gran pintor francés Toulouse-Lautrec, ya que el mexicano realizó también en sus lienzos una pintura para "la gente de la calle", lo que se ha denominado "el gran público", y ambos eligieron como tema y plasmaron en sus telas el ambiente de los cafés, los cabarets y las casas de mala nota.

Luis Barragan Morfín

Luis Barragán, uno de los arquitectos más importantes del siglo XX, nació en Guadalajara, Jalisco, en el seno de una próspera y católica familia de hacendados, el 9 de Marzo de 1902. Fue hijo de Juan José Barragán y Ángela Morfín. Pasó su niñez al lado de sus padres, y sus seis hermanos, tres mujeres y tres hombres, en el barrio de Santa Mónica de su ciudad natal. Solía pasar sus vacaciones y prolongadas estancias en la hacienda de Corrales, ubicada en las inmediaciones de Mazamitla, Jalisco. La experiencia infantil de esas estancias en el campo, en el entorno rural mexicano, en la naturaleza serrana donde estaba la hacienda familiar, dejarían una profunda huella que se reflejaría en su creación artística dando como resultado la "definición de un estilo mexicano universal".
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Dr.Atl

Dr. Atl es el seudónimo del pintor y escritor mexicano cuyo nombre real fue Gerardo Murillo Cornado (Pihuamo, Jalisco; 3 de octubre de 1875 - Ciudad de México, 15 de agosto de 1964), un pintor, político, cuentista, vulcanólogo, estilista, doctor, profesor, caricaturista, ensayista y periodista mexicano. Nació en la calle Durango en un municipio llamado Pihuamo. Fue el hijo mayor del matrimonio formado por el farmacéutico Emancipacion Murillo de La O y Alma Marcela SIlva de Alegría.
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Tomó sus primeras lecciones de pintura a la edad de 19 años en el taller de Felipe Castro en su ciudad natal. En 1895 se fue a vivir a la ciudad de Aguascalientes, donde continuó sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario del Estado. Se regresó después a Guadalajara y frecuentó el taller de Félix Bernardelli. Luego viajó a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos o Escuela Nacional de Bellas Artes. En 1897, a la edad de 22 años, obtuvo una beca de mil pesos otorgada por el gobierno de Porfirio Díaz para ir a estudiar a Europa. El gobierno de Jalisco también lo apoyó económicamente en esa ocasión.

Estuvo en Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia. En la Universidad de Roma estudió filosofía, y derecho penal en la Sorbona de París. Sus actividades en Europa incluyeron, además de otras, el periodismo y la pintura, en París se impregnó del arte pictórico antiguo, y sobre todo de la pintura mural renacentista, en la exposición anual del Salón de París, obtuvo en 1900 una medalla de plata por la exposición de su Autorretrato al pastel. Asistió también a la cátedra de sociología de Émile Durkheim y a la de psicología y teoría del arte con Henri Bergson. En 1902, en esa misma ciudad, el escritor Leopoldo Lugones bautizó a Murillo como el Dr. Atl.
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Cuando se le terminó el dinero de la beca regresó a México y la Academia de San Carlos lo contrató para que realizara trabajos de clasificación, evaluación y restauración de las diferentes colecciones que adquiría. Estableció su estudio en la misma academia y asistió a los talleres de pintura y dibujo impartidos por la noche. Ahí fue donde arremetió contra los métodos de enseñanza de las artes. "El agitador", como llamaban al Dr. Atl en San Carlos, persuadía tanto a sus colegas como a los pintores más jóvenes de la importancia del arte popular. Entre esos pintores estaba José Clemente Orozco e Ignacio M. Beteta.

En 1910, al celebrarse el Centenario de la Independencia de México, Gerardo Murillo encabezó la famosa protesta ante la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, por la exposición de los pintores españoles Zuloaga y Sorolla. Como resultado de esa protesta logró obtener del gobierno tres mil pesos, con lo que los inconformes organizaron una exposición colectiva con gran éxito.
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El movimiento armado de 1910 frenó los proyectos de Murillo y aún sin un plan definido, emprendió su segundo viaje a Europa en 1911. Se estableció en Francia, donde realizó exposiciones, tanto en Alemania como en Italia. En París fundó el periódico Action d´ Art y la Liga Internacional de Escritores y Artistas, cuyo propósito fundamental era reunir a escritores y artistas en una coalición de combate para transformarlos en lo que según él debían ser: factores primordiales de progreso. Al enterarse del golpe de estado que dio Victoriano Huerta en 1913, decidió regresar a México, donde se reunió con Venustiano Carranza. Por encomienda de éste, el Dr. Atl se entrevistó el 28 de julio de 1914 con Emiliano Zapata para pedirle que se uniera a Carranza con el fin de derrotar a Huerta, propuesta que Zapata aceptó. En agosto de ese año, Gerardo Murillo fue nombrado interventor de la Escuela Nacional de Bellas Artes o de San Carlos, luego quedó al frente de la institución, lo cual le permitió realizar cuanta reforma creyó necesaria en los programas de estudio. Su participación en la política de esos turbulentos años continuó hasta que tras el asesinato de Carranza en mayo de 1920, se vio relegado de ese campo. A partir de entonces se dedicaría a la publicación de libros, o a ilustrarlos con retratos, desnudos de mujeres, montañas, mares, volcanes y comentarios. En 1921 salió a la luz pública Las artes populares en México y, en 1924, Iglesias de México y la revista de la Liga de Escritores de América, de la cual fue presidente en 1926.

Cuando se inició la guerra cristera en 1926, el Doctor Atl simpatizó con al movimiento anticlerical. A partir de 1927 publicó artículos en El Universal y en el Excélsior. Su obra alcanzó su estabilidad a partir de la década de los años treinta, cuando se dedicó a la producción de retratos y paisajes. Entre sus obras más importantes destacan los retratos de la pintora, poetisa y modelo mexicana Carmen Mondragón, con quien sostuvo un sonado romance y a quien él mismo bautizó en 1921 como Nahui Ollin.

Tras la amputación de su pierna derecha, el Doctor Atl se vio impedido de seguir escalando volcanes y montañas, actividad que venía realizando desde 1909. Se dedicó entonces a sobrevolar los cielos, lo que le permitió alcanzar una visión más amplia de los paisajes, a raíz de lo cual creó el "aeropaisaje". Otra de sus creaciones fueron los "atl-colors", una pasta dura compuesta de cera, resina y petróleo con los que se podía pintar sobre papel, tela o roca.


Su afición por los volcanes lo llevó a escalar frecuentemente el Popocatépletl y el Iztaccíhuatl. Lo llevó también a presenciar el nacimiento del Paricutín en 1942. Registró el fenómeno y elaboró apuntes y pinturas. Escribió con ello su libro Cómo nace y crece un volcán: el Paricutín. Este polémico y productivo artista murió el 15 de agosto de 1964 de un paro cardiorrespiratorio. Sus restos están depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores en México.