En 1930 viajó a Estados Unidos
con su padre, quien falleció en el trayecto. Obligado por esta circunstancia,
se hizo cargo de los negocios familiares en Guadalajara. Entre 1931 y 1932
realizó un segundo viaje por Europa. Viajó también por África del norte, donde
quedo impresionado con la arquitectura mediterránea y árabe. Con las
construcciones de Marruecos, retomo los interiores en penumbras, los juegos de
luz propiciados por las ventanas pequeñas y la integración de la construcción
al paisaje. Vista en perspectiva, la obra de Luis Barragán, va dirigida a
cuidar y proteger la calidad de vida del hombre, ante los inconvenientes de la
sociedad moderna y las grandes ciudades. Una casa es un refugio y por eso se
opuso radicalmente a los grandes ventanales que estuvieron tan de moda cuando
él concibió su estilo. La sensación de protección lo llevó a adoptar la pared y
el muro como elemento básico de construcción.
Cuando se
trasladó a vivir a la ciudad de México trabajó primero intensamente, en lo que
el llamo su etapa "comercial", para después retirarse y empezar a
crear las grandes obras de su madurez y desarrollar sus primeros jardines. En
1945 se asoció con José Bustamante para desarrollar el proyecto de
planificación y urbanización del fraccionamiento Jardines del Pedregal de San
Ángel, al sur de la ciudad de México. Le impresionó la belleza del paisaje
volcánico y concibió jardines y espacios habitables que se fundieran con la
belleza de ese lugar. El resultado fue una innovación en la arquitectura de
paisaje.
Luis
Barragán fue un hombre de contemplación y de silencio, hombre de espacios y de
luces, este virtuoso de un arte sin palabras fue siempre un hombre de libros.
Destaca de su personalidad la generosidad para con sus amigos y para con la
gente, era generoso y desprendido. En las casas que construyó para sus amigos
Efraín González Luna y José Arreola Adame (1929-1931), la biblioteca es un
lugar de privilegio. Pero sobre todo en la suya propia, en la casa que él
diseñó para sí en la plenitud de su madurez creativa. Tuvo también relación con
José Clemente Orozco, mientras este vivía en Nueva York y con quien pasó unos
meses, allí conoció arquitectos realmente vanguardistas como Federico Kiesler.
Su arquitectura esta influenciada también por amigos, como Ignacio Díaz
Morales, Jesús Reyes Ferreira, Mathias Goeritz, Ferdinan Bac y Kiesler. En 1951
conoció a Richard Neutra, con quien estableció una buena relación. A pesar de
tener grandes amigos arquitectos, no compartía con ellos todo su tiempo de
ocio, sino también con pintores, poetas, escultores y conocedores de la danza
como Carlos Pellicer, Jesús Reyes Ferreira y Miguel Covarrubias, sus devotos
amigos.


Construyó
dos iglesias con sus respectivas plazuelas frontales, una de ellas en un
poblado cerca de Corrales y un quiosco de madera en la plaza de Chapala.
Construyó también la capilla de Tlalpan. Fue una donación suya para la orden de
las Capuchinas Sacramentarias del Purísimo Corazón de María, utilizó por
primera vez el prisma triangular y el color naranja en una iglesia. Entre 1955
y 1957 realizó el fraccionamiento jardines del Bosque en Guadalajara, y este
último año recibió el encargo de diseñar el símbolo del fraccionamiento de
Ciudad Satélite. Ahí plasmo la idea de construir unas torres inspiradas en el
templo de San Gimignano, de Italia. En esta obra colaboró el escultor Mathías
Goeritz, y utilizó nuevamente la forma del prisma triangular. Luis Barragán
legó una abundante y valiosa producción arquitectónica en los campos del diseño
y la construcción de un intenso y profundo contenido humano, de fuerza vital,
de amor, a la mano de obra artesanal, de austeridad y misticismo, su obra posee
características expresivas de un estilo personal inconfundible y de una
regionalidad magistralmente lograda, que hacen de su autor el máximo exponente
de la arquitectura contemporánea mexicana.
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